
Por un acuerdo, que tiene que ver con las edades laborales máximas, se considera viejo a los mayores de 65 años, pero Uds. saben, por experiencia, que uno no se siente distinto con 64 años 11 meses y 30 días que con 65 años cumplidos. Se puede sentir muy bien con 71 o eterno con 27. Se puede ver de 50 teniendo 60 o al revés. Se distingue una edad cronológica, objetiva, que indica en años las veces que hemos dado la vuelta alrededor del sol.
Hay una
edad fisiológica o de funcionamiento, que es la que se representa,
no solamente por el aspecto de la piel, sino que por el conjunto de capacidades
corporales. La
edad sicológica o emotiva es la relacionada con la manera de pensar
y el manejo de las capacidades, la afectividad y la personalidad, que van
a dar una vivencia personal de edad, es decir, cómo se siente.
La edad
social está en relación con la dependencia-independencia que
tiene el individuo. Un niño tiene una gran dependencia y un adulto
la tiene en su mínima expresión. En relación con la edad
social, hay una gran diferencia de apreciación dependiendo de la sociedad.
Si comparamos el prestigio social versus la edad en la sociedad norteamericana
y japonesa, vemos que en EE.UU. el niño tiene poco prestigio social,
el que va incrementándose a medida que se va haciendo adulto, para
posteriormente disminuir al ponerse viejo. En la sociedad japonesa ocurre
lo contrario: tanto el niño como el viejo gozan de mayor prestigio
social. Naturalmente que la perspectiva de perder consideración social
implica una situación angustiosa, muy distinta de lo que pueda sentir
alguien que será considerado un anciano venerable.
De modo que si uno quiere envejecer exitosamente, debe cuidar su organismo para que la edad fisiológica no sobrepase la cronológica y debe siempre pensar y sentir lo más asertivamente posible, vivir en positivo, creándose metas a largo plazo para tener un objetivo y no vivir pensando que se está pensando en los descuentos. Es una obligación de los viejos de esta sociedad elevar la consideración social, integrarse y mantenerse vigentes, aspirando a convertirse en ancianos venerables".


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