Recibí un mail de una amiga de Canadá que me sorprendió gratamente, pues hacía relevantes dos cosas: las posibilidades de internet y lo general que el es problema del climaterio, que era el tema que a ella le interesaba. Independientemente de la latitud en que vivamos, todas tenemos el mismo sentimiento, a veces cargado de ansiedad, que es el cese de la actividad ovárica.
Una parte de esa sensación está dada porque socialmente se piensa que el papel principal de la mujer es el de la reproducción y que al finalizar esta “posibilidad”, se pierde algo del “ser mujer”. Se agregan connotaciones muy negativas respecto a “estar menopáusica”, lo que afecta la autoestima.
Estos conceptos se formaron en una época muy antigua (hasta la década de los ‘50 en el siglo pasado) en que la expectativa de vida de la mujer bordeaba los 50 años, precisamente por la alta mortalidad ligada a embarazo y parto.
La única forma de modificar esto es provocando un cambio de la concepción social, que es un proceso largo que pasa por educar, comenzando por el universo más sensible: las mismas mujeres y los comunicadores sociales. El siguiente texto es mi aporte en ese sentido.

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