

Metabolismo óseo. La osteoporosis.
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A diferencia de lo que cree el común de las personas, el hueso es una estructura muy dinámica. Está en permanente remodelación de acuerdo con actividad de formación y reabsorción que sirven para adaptar las líneas de fuerza reforzadas con calcio, de acuerdo a las necesidades que están marcadas fundamentalmente por la actividad muscular y la carga. En la mujer, el proceso de reabsorción es regulado por los estrógenos, que impiden la destrucción acelerada del hueso formado.
La disminución en la concentración de estas hormonas determina una pérdida de 3% anual de masa corporal. Esto significa que 7 años después de la menopausia habrá un déficit de 20%, lo que determina la existencia de osteoporosis. Se dice que esta enfermedad se ha constituido en una epidemia silenciosa porque el 30% de la población femenina mayor de 65 años presenta alguna de sus manifestaciones clínicas, como fractura de muñeca, de vértebras o de cadera en las formas más severas, o sólo los dolores óseos difusos, especialmente al despertar en la mañana y que ceden con el movimiento.
La utilización rutinaria de la densitometría ósea ha permitido diagnosticar una prevalencia mucho mayor (hasta 60%), distinguiéndose una etapa previa, conocida como osteopenia, que se convertirá en osteoporosis de no mediar un tratamiento adecuado. Quiero destacar en este punto que el uso de suplementos de calcio es la medida menos importante en la osteoporosis producida por fenómenos de reabsorción ósea.
La mujer forma su masa ósea hasta los 20 años. Luego viene un período de mantención de esa masa hasta cerca de los 35 años, en que los equilibrios hormonales, fundamentalmente, van a determinar el decrecimiento más o menos acelerado de ella. Si el aporte dietético de calcio es adecuado y no hay otras circunstancias (muchos embarazos o enfermedades que afecten la adecuada utilización del calcio, por ejemplo) el tomar suplementos no incidirá de manera alguna en el riesgo de osteoporosis. Más aún, puede inducir una falsa seguridad de protección.
Personalmente prefiero sugerir que se incorporen a la dieta normal alimentos ricos en calcio: arvejas, sardina (no otro pescado), coliflor, brócoli, repollo Brusella, damasco, limón, leche y derivados, entre otros.
Además, el riesgo de desarrollar osteoporosis es mayor en mujeres pequeñas, de estructura delgada, de raza asiática, fumadoras, usuarias de dietas muy restrictivas o muy ricas en proteínas para bajar de peso y también por factores genéticos. De ahí que es importante considerar si los antecesores -mujeres y en especial la madre- han tenido fracturas o están encorvadas, manifestando la clásica osteoporosis por aplastamiento en cuña de vértebras dorsales.