

¿Cómo me preparo?
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El primer paso para superar esta circunstancia es la información. Comenzaremos por explicar de una manera simple el complicado mecanismo endocrino de adaptación al medio y el papel que el ovario desempeña en él, para comprender mejor lo que implica el cese de sus funciones en la mitad de la vida de una mujer.
El ser humano es un animal diurno: su vida activa se desarrolla normalmente en relación con la luz solar. Durante la noche se producen los procesos de reparación y crecimiento, mediados por sustancias químicas diferentes a las del día.
La claridad del alba estimula la retina aún a través de los párpados cerrados, poniendo en actividad la corteza oftálmica, que a su vez "despierta" al hipotálamo que comienza a liberar hormonas de estimulación de la hipófisis.
La hipófisis empieza a entregar sustancias químicas activadoras directamente a través de la sangre (hormonas) que actúan sobre la corteza suprarrenal para que produzca el cortisol (fundamental para la adaptación al medio) y la glándula tiroides, responsable de la respiración y el metabolismo celular. La hipófisis también secreta otras hormonas destinadas al funcionamiento de las gónadas o glándulas sexuales, que en el caso de las mujeres se denominan gónadas femeninas u ovario.
La función del ovario es la producción de los óvulos (células reproductivas), que comienzan a madurar paulatina y sucesivamente dos a tres años antes que se produzca la primera menstruación, la que se mantiene cíclicamente durante 35 a 40 años marcando la etapa en que es posible una gestación. Cuando no hay fecundación el endometrio (cubierta interna del útero) que está preparado para la anidación del huevo se desprende y se evidencia como un sangrado externo (menstruación).