Existe en el comercio una amplia gama de productos que se promocionan como lo más maravilloso para lograr un mejor estado de salud, capaces de eliminar molestias físicas y síquicas, además de evitar enfermedades. Entre las personas a quienes va dirigida esta propaganda ocupan un lugar destacado los adultos mayores. En mi práctica profesional es frecuente constatar el gasto considerable en que incurren los viejos y sus familias para comprar ilusiones (por ejemplo, hace algunos días circuló junto con un diario un cuadernillo que mostraba una serie de sustancias: potasio, magnesio, calcio, manganeso, sustrato de cartílago y colágeno para corregir o evitar desórdenes corporales, que por cierto son frecuentes).
Empecemos con el potasio y los calambres.
Los calambres son contracturas involuntarias dolorosas de músculos, especialmente de piernas, que predominan en la noche.
Este síntoma es común en los adultos mayores y aparentemente está ligado al proceso de fibrosis muscular propio de los años y el sedentarismo.
Hace muchos años, se lanzaron al mercado en el tratamiento de la hipertensión algunos diuréticos que provocaban gran pérdida de potasio y por esa vía calambres.
La industria farmacéutica reformuló esos diuréticos y actualmente ese efecto no se produce, por lo que el uso adicional de potasio no solo no está indicado, sino que puede favorecer la aparición de arritmias cardíacas o agravar insuficiencias renales en organismos deteriorados, como están los de la mayoría de los viejos.

