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Cuando las personas jubilan suelen sentirse muy contentas, pues piensan que ¡por fin! van a tener tiempo para retomar múltiples proyectos e ideas postergadas. Por supuesto que los primeros meses sin horario resultan muy agradables, pero resulta que después los individuos empiezan a no saber qué hacer con su vida.

La jubilación es una etapa que hay que preparar con antelación para poder disfrutarla en plenitud. Es necesario establecer ciertas disciplinas y actividades fijas que nos vinculen con el mundo, que nos mantengan vigentes y que eviten que nos bajemos del barco antes de tiempo.

¿En qué consisten los cuidados para envejecer?
En algo genéricamente fácil de decir y es que el individuo tiene que alcanzar el máximo de sus potencialidades en el momento en que le es fácil hacerlo. Es decir, por ejemplo, que debe
desarrollar un estado físico adecuado en la juventud, con el objetivo de tener mayor resistencia y, sobre todo, mayor flexibilidad, porque la inestabilidad en los adultos mayores es fuente de tropezones y caídas que producen grandes daños.

Pero sucede que no todas las personas hacen actividad física con un sentido de largo plazo. Mucha gente practica aeróbica para tener una buena figura y así llega un momento en que se aburren o se angustian, porque no pueden ir al gimnasio. Lo fundamental es hacer cosas que nos resulten fáciles y que podamos incorporar cómodamente a nuestros hábitos de vida. De ese modo, cuando nos falten los echaremos de menos y buscaremos formas de adecuar nuestra rutina para realizarlas.

Actualmente está en boga la aquaeróbica, que es gimnasia de alto impacto en el agua. Su ventaja es que se disminuye en un 50 por ciento el peso corporal del individuo y, por lo tanto, no produce daño en las articulaciones. El problema es que requiere una implementación mayor e implica preocupaciones adicionales, incluyendo la coquetería de las mujeres que piensan que el cloro de la piscina les va a echar a perder el pelo.

Mientras la persona tenga un estímulo social fuerte soportará las molestias, pero una persona jubilada, a quien no le importa responder a una imagen física determinada, va a abandonar esta práctica. Por eso se dice que caminar es el ejercicio más fácil (y uno de los más completos), porque no tiene un horario rígido y uno puede elegir el ritmo de la caminata.

Otro aspecto súper importante en la preparación de la vejez es aprender a comer. En la dieta antigua no existían factores de riesgo como la comida chatarra. Había un gran proceso de elaboración en base a verduras, vegetales, legumbres, cereales y avena al desayuno, que actualmente no están incluidos.

Hoy es más fácil preparar masas, se incorpora la venta del queso rallado y de salsas preparadas con gran cantidad de estimulantes del sabor. La comida con grasa puede ser más sabrosa, pero también es cuestión de acostumbramiento. Los niños tienen que aprender a comer una comida más sana y en más porciones al día. El cuento de las tres comidas diarias es una pésima costumbre de alimentación, porque induce un aumento del consumo en las horas en que el organismo está en reposo y una prolongada inanición. El largo ayuno hace que al día siguiente se absorba con mucha más facilidad los hidratos de carbono, y lo que sobra se va convierte en grasa. Las cuatro comidas anteriores eran mucho más sanas que las tres actuales.

Medicina Interna y Geriatría - Santiago de Chile -JULIO 2005
La Concepción 56, dpto. 105, Providencia. Teléfonos 252 0721 - 235 50 38 (fono-fax) Secretaria Judith Donato
Jubilé... ¿Y ahora qué hago?

 

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Otro aspecto importante: conservar las relaciones sociales