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-Que la vejiga esté irritada y tenga menos capacidad, por lo que se vacía antes de llenarse. Puede ser por infección, cálculos, tumores, uso de medicamentos o drogas con capacidad de producir inflamación, como la furosemida, algunos afrodisíacos, el ají.

-Que la vejiga esté atrófica, especialmente una parte de ella, (el trígono), en mujeres con déficit de estrógenos.

-Que haya lesiones de los nervios que inervan la zona, por problemas de columna o por intervenciones quirúrgicas.

-Que la musculatura pelviana, responsable de la contención voluntaria, esté relajada como consecuencia de embarazos, extirpación de útero y ovarios o senectud.

¿Qué hacer?

Usar toallitas, más o menos perfumadas, puede ser un paliativo, pero NO es la solución. Si usted está perdiendo orina lo indicado es consultar a un médico, quien determinará si es necesario estudiar más el caso y/o remitirlo a urólogo.

La mayor parte de las incontinencias se tratan con medicamentos y ejercicios para fortalecer la musculatura voluntaria. Consisten básicamente en cortar la emisión del chorro de orina tantas veces como sea posible, contracturando la musculatura pelviana. Parece fácil, pero no lo es, especialmente si se hace bajo la ducha en la mañana, sin haber vaciado la vejiga. Los resultados son buenos siempre que se tenga constancia.

No hay que olvidar que la incontinencia es progresiva y lo que al principio fueron gotas, después son chorros.
Existe la corrección quirúrgica, que en mi práctica profesional dejo como último recurso, ya que no es una intervención de resultados definitivos y frecuentemente reaparecen los síntomas.

La Concepción 56, departamento 105, Providencia- 235 50 38 Secretaria Judith Donato
Doctora Helia Valencia Espinosa - Medicina Interna y Geriatría - Santiago de Chile DICIEMBRE de 2006
Incontinencia urinaria: un problema común y bochornoso II
"No me hagai toser, que me hago pipí"