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ecanTengo pacientes con mucho sentido del humor que me dicen antes de empezar la consulta: "No me hagai toser, que me hago pipí". Nos reímos igual de la advertencia, claro, pero la incontinencia es un síntoma muy invalidante, ya que quien la padece pierde seguridad en su capacidad de llegar a un baño, teme que su entorno perciba olor a orina, evita tener que reírse, le asusta toser o tropezar. En fin, una serie de circunstancias que llevan a la persona a aislarse y a evitar la vida social.
En el último tiempo se han multiplicado los anuncios de productos “ideales para tratar los molestos problemas” de la incontinencia de orina, y que recuerdan que una de cada cuatro mujeres mayores la presentan. Haciendo caso omiso del mal gusto implícito en esas propagandas, es cierto que llevan a la conversación diaria un problema de salud de numerosas personas, tan vergonzoso para algunos que no se atreven ni a consultar a un médico
La incontinencia urinaria es el escape involuntario de orina, que pueden ser gotas ante esfuerzos agudos e inesperados como un estornudo o un acceso de tos, pero también puede ser el vaciamiento completo de la vejiga, con el consiguiente bochorno.
No es privativo de las mujeres, aunque sí es mucho más frecuente en ellas por razones anatómicas y de relajación de la musculatura pelviana después de la menopausia, pero también se ve en varones, especialmente como secuela de operaciones sobre la próstata.
¿Cómo se produce? Normalmente la orina se almacena en la vejiga urinaria, ubicada en el bajo vientre, en el caso de las mujeres por delante y debajo del útero.
La capacidad de la vejiga varía entre 240 y 500 cc y la producción de orina es variable, pero, en términos generales, lo normal sería soportar cuatro o más horas sin orinar.
La vejiga tiene en su conducto de salida un esfínter de musculatura autónoma, que permite que este globo se llene de líquido sin vaciarse, hasta llegar a un límite de distensión en que se produce un reflejo de micción que avisa que sería bueno ir a desocuparla. Es posible desoir esta advertencia (quién no lo ha hecho) y hacer uso de la musculatura del piso de la pelvis, que es voluntaria y al contraerse mantiene la orina en su sitio.
Normalmente este mecanismo funciona hasta un nivel de llenado en que se produce la micción por rebalse, que es un accidente ocasional y perfectamente explicable para “el aguantador”.
En la incontinencia de orina estos mecanismos fallan a distintos niveles, de acuerdo a la causa.
Voy a mencionar los más corrientes en la siguiente página.

