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Me consultó recientemente una señora que padece un serio problema tiroideo y que usa una hormona estrogénica inyectable bastante antigua. Los exámenes de laboratorio demostraron que el nivel plasmático de estrógeno era inferior al mínimo necesario para proteger de osteoporosis, lo que en su caso era agravado por el uso de hormona tiroidea, que aumenta el riesgo de esa enfermedad. Le indiqué un suplemento de estradiol por vía dérmica y me llevé la sorpresa de que el ginecólogo se la suspendió “porque era un tratamiento para mujer joven y que tenía mucho riesgo”.

En primer lugar, los estrógenos transdérmicos están diseñados por los laboratorios para el uso en mujeres posmenopáusicas, lo que no significa que sean viejas, sino que ya no están en etapa reproductiva y que no son “jóvenes”. En segundo lugar, las terapias de reemplazo deben alcanzar niveles útiles o no vale la pena correr riesgos.

Los estrógenos, al igual que cualquier otro fármaco, tienen riegos que deben ser considerados y sopesados en una ecuación riesgo/beneficio. No se trata de opinar sobre si quiero o no quiero tomar estrógenos. Se trata de decir si los necesito o no y, si se opta por ellos, su uso debe ser controlado. Los estrógenos no producen cáncer; sí pueden incendiar algunos focos de crecimiento celular anormal y para ello es que los exámenes de control se programan de manera que se pueda actuar adecuadamente.

En los siguientes casos no se recomienda su uso:
-Hay un 30 por ciento aproximadamente de mujeres que no los van a requerir porque su organismo efectuará los cambios metabólicos necesarios para que no se manifiesten las fallas por carencia. Esta afortunada condición está condicionada por su herencia de envejecimiento.
-Hay un pequeño número de mujeres que tienen condiciones que contraindican absolutamente el uso de estrógenos: las que han tenido ictericia en el embarazo o por uso de anticonceptivos, las que padecen de porfiria o las que tienen cánceres activos hormonodependientes.
-Hay otro grupo de mujeres que son indisciplinadas en los tratamientos y que los cambian porque en la farmacia les contaron un cuento, porque una amiga usa otro fármaco o, simplemente, deciden suspenderlos sin consultar. También están las que no acuden a los controles anuales programados. A ellas es preferible no indicarles terapia de sustitución.
-Existen contraindicaciones relativas: antecedentes familiares de cáncer de mama o útero, grandes fumadoras, várices, entre otras, las que deben ser valoradas para elegir el fármaco a usar y los controles que se deben establecer.

La Concepción 56, departamento 105, Providencia- 235 50 38 Secretaria Judith Donato
Doctora Helia Valencia Espinosa - Medicina Interna y Geriatría - Santiago de Chile ABRIL de 2006
Estoy "vieja": ¿Necesito tomar estrógenos? II
Hablemos de terapias de sustitución de hormonas