


Estrógenos y ovario, nuestro reloj biólogico
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El ovario es un reloj biológico que funciona mientras el organismo femenino está en condiciones de reproducirse. Para ello se vale de la producción de hormonas que actúan globalmente garantizando el éxito de la gestación en tres áreas muy importantes: metabolismo óseo; metabolismo hepático, (especialmente lo relacionado con el colesterol, sustancia química base en la producción de hormonas estrogénicas que alcanza niveles elevadísimos durante el embarazo, parto y lactancia) y funcionamiento cerebral, que es uno de los aspectos menos conocidos de la función ovárica.
El cerebro femenino tiene gran cantidad de receptores estrogénicos en ambos hemisferios cerebrales, los cuales están conectados por fibras que permiten que funcione globalmente. Estos determinan algunos aspectos de la forma del pensar de la mujer, lo que a veces ocasiona dificultades en sus relaciones interpersonales: las mujeres tienen la capacidad de atender a varias cosas al mismo tiempo; los varones, en cambio, se concentran mayormente en una. Esta capacidad, asociada a una mayor sensibilidad de los órganos de los sentidos (particularmente vista y olfato) permite a la hembra de cualquier especie -incluida la humana- actuar con una sagacidad muy especial durante el embarazo, parto y lactancia. La relación instintiva que se produce entre madre e hijo, en especial durante los primeros días de vida, es instinto mediado por estrógenos activando receptores.
Un efecto lateral de esta dependencia de la función cerebral de los estrógenos explica la mayor vulnerabilidad que tienen las mujeres al stress producido por los trabajos con turnos nocturnos, ya que la hipófisis sobrecargada por la producción de hormonas estimulantes del ovario durante el climaterio pierde sensibilidad en el ajuste día-noche.
Otro punto en que actúan las hormonas sexuales femeninas es en la hidratación y estabilidad de las fibras que constituyen el tejido conectivo, siendo de particular relevancia la firmeza de la piel. También inciden en el metabolismo del tejido graso.
Estas
son, a grosso modo, las funciones de los estrógenos. Cuando se acerca
el fin de la dotación de óvulos que la niña trae en
sus ovarios comienzan a producirse deficiencias en la producción
de estas hormonas. Como respuesta, la hipófisis comienza a elevar
la concentración de Folículo estimulina (FSH), Luteotrofina
(LH) y Prolactina (PL), marcando un patrón del perfil hormonal del
climaterio.