La jubilación es un evento muy importante en la vida de una persona y a menudo no se está preparado para ella. Algunos piensan que, por fin, van a tener tiempo para todo lo que quieren hacer, pero a menudo ese quehacer mal planificado ocupa mucho menos tiempo que el esperado o requiere muchos más gastos que los posibles. El no tener horario para quien siempre lo tuvo puede ser una experiencia entretenida por un tiempo, pero luego se hace fatigoso administrar el ocio. Habitualmente las amistades están en el centro de trabajo y si no se ha tenido la precaución de ir creando otros círculos, la falta de pertenencia a un grupo se hace sentir.
La repercusión económica de la jubilación tiene varias vertientes. Generalmente hay una disminución de ingreso que afecta el nivel de vida y aumenta la sensación de postergación que tiene el que jubila y aumenta la sensación de postergación que tiene el que jubila. Por otra parte, muchos jefes de hogar ven amagada su situación de liderazgo dentro de la familia al no ser proveedores. De modo que el individuo adulto debe planificar esta etapa, creándose intereses, hobbies que le permitan mantener su habilidad creativa y motora y, además, establecer relaciones de amistad, especialmente con personas mayores con las cuales se abran otros intereses que puedan desarrollarse cuando se está libre del trabajo rentado.


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