Uno de los puntos que quiero enfatizar es que la dieta del viejo tiene que adecuarse a la edad. El anciano NO es un niño de nuevo.
La costumbre de comer alimentos para niños puede ser nociva, porque las cantidades de sodio y proteínas, por mencionar algunos elementos, son bien manejadas por el riñón del niño, pero puede ser demasiado para el adulto senescente. La dieta del viejo debe contener frutas y verduras frescas, cereales, legumbres, harinas y proteínas de origen animal (carne, huevo, leche y derivados), estas últimas en menor cantidad que en el adulto.


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